De la Idea al Prototipo 2018: los estudiantes de la UBA presentaron sus trabajos

Como es tradición desde hace diez años para esta temporada, por gentileza de Autoblog publicamos los autos en cuotas con autoahorro y la entrega final de Tecnología IV, la materia de la carrera de Diseño Industrial en FADU UBA, donde soy Maestro Adjunto Regular.

Variado y extenso ha sido el fantasma de proyectos que se han presentado. Treinta equipos han comenzado el curso a inicios de año, y 28 han concluido con éxito (unos ciento setenta pupilos).

Han sido tantos que al vídeo que acompaña a esta crónica lo hemos editado dividido en 3 conjuntos de proyectos. Este año las temáticas abarcaron: máquinas y sistemas dedicados a procesar comestibles y bebidas; otro conjunto fue el de los sistemas de rehabilitación y dispositivos dedicados a la salud; y en un tercer conjunto se han agrupado los proyectos destinados a producción industrial y soluciones de transporte.

El equipo enseñante se acrecentó en número, hemos incorporado a nueva gente y asimismo hemos rotado a nuestros cooperadores que prestaban su talento en los niveles iniciales de nuestra materia. El equipo del Ing. Louzau se ha puesto un nuevo reto por delante, y lo ha enfrentado como mejor sabe: trabajando.

Desde el momento en que escogemos mostrarle a la sociedad qué hacemos en la universidad pública hemos recibido numerosas muestras de apoyo y señales que recorremos por la ruta correcta; ciertos de nuestros ex- pupilos siguieron el desarrollo de sus proyectos, asimismo han logrado que ciertas empresas y entidades se interesen; otros han emprendido triunfantes carreras, en la medida en que ciertos han logrado premios y distinciones en certámenes de diseño y tecnología, tanto en el campo local, como internacional. La busca por el perfeccionamiento es permanente y los buenos resultados no tardan en aparecer. Nuestra premisa es que todos y cada uno de los proyectos alcancen un nivel de competitividad y aptitud técnica/industrial, sintetizando en su resultado la calidad de capacitación que se consigue en la actualidad en nuestra casa de estudios. Nuestra entrega final y la muestra que hacemos se ha vuelto un referente para otras casas de estudio de carreras proyectuales, tanto en este país como en la zona, y más allí.

En Argentina, el rol laboral de un diseñador industrial en lo que se refiere a incumbencias acostumbra a ponerse en un pie de igualdad con el de los ingenieros de desarrollo (no es de este modo en los honorarios profesionales, mas esa es otra historia). Nuestra vertiente proyectual se alimenta de distintas fuentes, incluyendo las materias humanísticas y artísticas, aparte de las técnicas, con lo que el combo interdisciplinario ya se da desde la cuna profesional. Esto por si acaso solo forma una ventaja en el momento de contratar un diseñador industrial.

Cuando nuestros estudiantes llegan a la fase de desarrollo y producción de prototipos, lo que se alcanza es una totalidad en la capacitación de los futuros profesionales. El proyecto no se queda en un trabajo teorético, o bien en una simulación hecha en un software, o bien en una maqueta; es todo eso sumado, y considerablemente más. Hay que prefigurar con herramientas proyectuales, hay que delimitar y seleccionar materiales, entender su lenguaje, su comportamiento, y se los debe mandar a procesar administrando documentación técnica y distribuidores. Asimismo hay que regentar el tiempo y los recursos de financiamiento, algo con lo que siempre y en todo momento somos criticados. Nuestra contestación es siempre y en todo momento la misma: no forzamos a absolutamente nadie a hacer cosas caras. En los prácticamente trescientos proyectos que se han hecho en estos once años hemos visto prototipos de un costo parcialmente bajo y otros más onerosos; mas tener bolsillo profundo no te hace aprobar la materia. Acá reconocemos el trabajo y el buen empleo de los recursos como las primordiales virtudes en el momento de calificar. Nuestras premisas prosiguen siendo académicas; que luzcan bien y que estimulen el deseo imparable por apreciar adquirirlos o bien utilizarlos habla bien de cada proyecto; mas lo más esencial es lo que no se ve: la génesis intelectual y el carácter que ese posible producto tiene para ser producido o bien replicado industrialmente.

De ahí que uno prosigue implicado en la F.P., por el hecho de que siempre y en toda circunstancia hay reto, por el hecho de que enseguida se ven los resultados; por el hecho de que la gratitud de estos jóvenes regresa de muchas maneras; y en especial por el hecho de que Argentina los precisa. Ciertos nos acompañan en las salas como asistentes enseñantes, otros nos invitan a ver sus primeros logros, y otros vuelven a nuestra capacitad consagrados con una trayectoria refulgente.

Una las mayores satisfacciones que me reservo, ya con prácticamente treinta años de maestro, son aquellos saludos y agradecimientos que me recuerdan algo que afirmé o bien hice, que ha dejado cierta marca en mis pupilos. Es la gratitud y la certidumbre de que uno ha hecho lo adecuado, y eso te hace dormir muy sosegado.

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